14 de febrero: soltero y sin compromiso

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Para Alejandro quedarse a trabajar hasta las 8:00 de la noche es cada día más común. El trabajo lo abruma en ocasiones pero no tiene prisa por llegar a su casa. Nadie lo espera. Afuera llueve como es normal en febrero. Para relajarse aprovecha que su oficina ofrece servicio de gimnasio gratis al final del pasillo del edificio. Es 24 horas, no hay nadie en la noche. Libertad total.

 

Estar soltero en estos tiempos no tiene nada fuera de lo ordinario. Lo que si es que a veces tienes el problema que tus amistades de años se han estado casando poco a poco a tal grado que si es viernes por la noche y quieres salir, no tienes a quien hablarle para hacer planes porque ya están con sus hijos o regularmente ya no dejan sus casas como antes. Cuando estás en tus 20s vives como si no hubiera mañana, ahora en tus 30s o 40s el mañana es hoy.

 

Cuando te toca salir a cualquier lado siempre ves a alguien que está solo y es el que luce mayor que todos. Nadie quiere ser esa persona, pero no es que sea grande de edad, lo que sucede es que cada vez van más jóvenes a los lugares que frecuenta. Es difícil encontrar alguien que realmente quiera ser el más viejo del lugar. Pocos solteros admitirán que sienten cierto pánico al verse en esa situación. Mientras muchos de tus amigos casados te dirán que te esperes para casarte o tener pareja, algo dentro de ti te dice que ya es tiempo. Solo hay un problema: ¿quién se puede fijar en alguien que se la pasa trabajando y no tiene tiempo para vida social?

 

Solteros que ya pasan los 35 años de edad cada día se dan cuenta que sus opciones se reducen día a día. Mientras muchos ya no están en edad para tener hijos o deciden no tenerlos, otros saben que sus días de fiesta están contados. Sobre todo si no se quiere ser el chavoruco del lugar. Luego llegas a cierta edad y dices: si quiero tener hijos tengo que buscar a alguien mucho más joven que yo para que pueda tener familia. Vaya dilema. Vivir es lo más fantástico de la vida. La soledad es muy mala compañera cuando no se encuentra la salida.

 

Estar soltero en tus 30s o 40s tiene ciertas ventajas. Te puedes ir de viaje a donde quieras sin rendirle cuentas a nadie. En una ocasión un amigo me invitó a Londres pero que nos fuéramos en 2 semanas. No había mucho para pensarlo o planearlo. Gracias a que estaba soltero y sin compromiso, pude irme por 15 días. Ese aire de libertad tiene un olor inconfundible. Visitar Europa es una experiencia única que posiblemente casado y con hijos me hubiese sido difícil. Pero la soltería da ese tipo de placeres. El reloj no es problema. El dinero tampoco. Vivir y dejar vivir se vuelve el mantra para los solteros.

 

Muchos casados envidian a los solteros, los solteros envidian a los casados. Parece que nadie se pone de acuerdo. Mientras tú te paseas en Nueva York o Paris, tus amigos están en sus casas batallando con las tareas de sus hijos y pensando que el coche ya necesita llantas nuevas; las prioridades de gastos cambian radicalmente.  Alejandro ya salió del gimnasio. Ahora va a su departamento en la zona centro de la ciudad. Nadie lo espera. La noche será eterna para descansar porque temprano tiene que presentar un proyecto en el que lleva meses trabajando. Luego ya planeara a que ciudad se irá para festejar. El amor ya llegará. Sabe que soltero no se puede quedar toda la vida. La libertad tiene fecha de caducidad.

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