2018: No le tengamos miedo al cambio


La esquina más fotografiada y con un flujo considerable de peatones de la Ciudad de México es la de Eje Central y Francisco I. Madero. Una fotografía de 1903 detalla como las masas no dejaban de fluir por estas arterias en una ciudad donde en 1895 llegó el primer coche y donde más de un siglo después el caos de transitar parece interminable, caótico y agotador.

La manifestación más transparente e inmediata del tiempo es el ahora. El año nuevo marca el inicio de algo que pronto hemos de descubrir. La memoria es un presente que nunca acaba de pasar. Eje Central y Madero ahí siguen, mudos testigos de cuánto hemos cambiado. De cuantas personas repiten los pasos y cuantos ya han dejado de pasar.  En esos años la esperanza de vida era de 35 años, ahora tenemos hasta para cuatro décadas más.

Es 2018 y habrá cambios. México con los últimos meses en el poder de Enrique Peña Nieto y con un año electorero que se no hará eterno: habrá encuestas, dimes y diretes, calumnias, y la mafia del poder desenmascarándose entre periódicos, revistas, Facebook y Twitter. Pero solo uno (o una) podrá sentarse en la silla del águila, esa que tan pocos han ocupado y que pocos menos han podido salir bien librados. Tiempo de cambios o de regresar a lo mismo, de no morir en el intento y de buscar lo que es mejor para todos. El pueblo cada año está mejor informado y por lo mismo se vuelve exigente.

En Cuba se va Raúl Castro, imposible pensar en una Cuba sin un Castro en el poder, en abril veremos quién se toma su lugar. Al igual que México, también Brasil, Colombia y Paraguay buscan presidente este 2018. Venezuela debería estar buscando sustituto para Nicolás Maduro pero como van las cosas eso parece que va para largo. Aferrarse al poder en el Siglo XXI no solo es para Maduro, también ahí esta Evo Morales que se quiere eternizar en Bolivia y así consolidar el autoritarismo. La vieja escuela de Fidel Castro tiene en Venezuela y Bolivia a sus dos pupilos aplicados. Ambos no le llegan ni a los talones al maestro pero que su lucha le hacen y los que sufren son sus ciudadanos.

Regresando a México. Las elecciones es muy posible que tengan un final de fotografía. López Obrador ya llegó a su tope, ya no tendrá nuevos adeptos, tiene en campaña muchísimos años, ya lo conoce todo el país. El  PRI y el Frente serán los que busquen empatarlo y superarlo. Pudiéramos tener a tres candidatos con buenas posibilidades aunque creo que al final solo serán dos. Y en una nación sin segunda vuelta, [y aquí ya la propuse hace tiempo] quizá el vencedor solo llegue a la presidencia con un 30% de los votos. Es decir con la aprobación de tres de cada 10. Más dividido imposible.

2018 se podría parecer a otros años pero no, será inédito y con ganas de crear sus propias historias. Hago una pausa y regreso a la esquina de Eje Central y Madero, me detengo sobre un pequeño muro y veo la cantidad inmensa de gente que pasa por esa esquina. Cada quien camina a su ritmo, muchos repiten pasos, otros de reojo ven que cerca esta Bellas Artes pero están tan acostumbrados a ese cruce que ya no les resulta novedoso. 2018 dependerá de nosotros si queremos que sea un año distinto o si nos quedamos en donde ya es nuestra zona de confort. Hoy tenemos más esperanza de vida, tomemos riesgos y vivamos. No hay que temerle a los cambios.

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