AMLO y Meade: la tormenta que se avecina a México


Se avecina una tormenta sobre todo México. No tiene que ver con la posible cancelación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, tampoco con la inmigración que viene de Centroamérica y que utiliza a nuestro país como un puente hacia el norte. Lo que se avecina son las elecciones de 2018. Aun cuando las encuestas posicionan a un solo puntero, llega uno que aun sin partido trae detrás de si una maquinaria que sería la envidia de cualquier candidato del mundo.

Faltan meses pero la carrera parecería ser de solo dos. No hay que descartar a los independientes u otros posibles nominados. Aun así el eterno candidato Andrés Manuel López Obrador encabeza las preferencias desde el inicio de este sexenio. Admirador de personas como Hugo Chávez o Fidel Castro y de los cuales no opina mucho pero si pone distancia. Tiene un sello de mesías que gusta mucho en el sur del país. Cualquier que no esté a su favor lo cataloga como parte de “la mafia del poder”. En un sexenio donde el presidente si hace su trabajo pero cada muerto parece ser un clavo a un ataúd, ha puesto a AMLO como la única alternativa viable. Es el candidato ideal para una administración peñanietista  que arrastra corrupción, sangre y enojo. Para López Obrador una derrota sería el fin de su carrera y no duda en decir que una victoria del partido aun en el poder seria un retroceso de décadas.

En escena aparece un oponente más joven que AMLO, su nombre es José Antonio Meade. Un candidato del PRI al que al presidente no le quedó de otra más que arroparlo y señalarlo como su sucesor. Un dedazo disfrazado por Enrique Peña Nieto y que aun sin ser afiliado si cuenta con las credenciales suficientes y el apoyo de la súper maquinaria priista. Para donde volteara el presidente cualquier prospecto tendría la marca de la bestia, el sello del PRI, la carga de corrupción que han puesto varios gobernadores del PRI sobre los hombros del actual presidente. Meade ha ocupado cargos importantes desde la administración de Felipe Calderón Hinojosa. Al no tener registro con ningún partido parecería que es un candidato del pueblo, algo que sus opositores no compran y atinan a decir que no es más que pan con lo mismo. Misma corrupción, mismos gestos, mismas frases para acaparar al electorado.

Habrá que esperar a que inicie 2018 y que también ya estén todos los candidatos definidos. Aun así casi se podría confirmar una carrera de dos corceles. ¿Quién ganará?, por un lado AMLO prácticamente a recorrido todo el país por años. Hay ciudades y pueblos a los que ha visitado en contadas ocasiones. Tiene el apoyo del partido que el mismo fundó, Morena, y que lo ve como la esperanza de traer la paz y la prosperidad a un México golpeado por el narco, la mala economía  y la incertidumbre. Por otro lado, José Antonio Meade nunca ha sido electo para ningún cargo popular. Y está en una disyuntiva, por un lado necesita todo el apoyo que el PRI le pueda proporcionar pero a su vez necesita marcar cierta distancia para que no lo asocien con el grupo de corrupción que ha manchado a ese partido por décadas pero que en este sexenio ha sido la de una tras otra. Meade necesita ganarse la credibilidad. Quizá tenga apoyo de los que no quieren a AMLO y que prefieren a diablo conocido que a diablo por conocer.

Yo no veo que López Obrador vaya a incrementar en popularidad. Ha llegado a su tope. Son muchos años de estar en campaña, de hacerse llamar el “presidente legitimo”, de rodearse de intelectuales que le aplauden prácticamente todo. Hasta el hecho de pensar en una posible amnistía para los narcos. A Meade le queda trabajar por alcanzar a AMLO y si lo logra, dedicar los últimos dos meses a tratar de superarlo porque si eso no sucede, tendremos unas elecciones reñidas y de pronósticos reservados. Se avecina una tormenta de proporciones bíblicas. Parece que a finales de 2017 el PRI se ha puesto de nuevo en plan de dar batalla. Parecen lejanas las elecciones pero solo faltan unos pocos meses. Las campañas serán sucias como cada elección presidencial. Espero haya varios debates para que los indecisos fijen postura por el bien de México. Y que sea el pueblo los que decidan a quien quieren en Los Pinos el 1 de diciembre de 2018.

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