Besos en la Frente

Carlos Quiñones Columnista


Jesús Adrian Romero es uno de los cantantes de referencia dentro del panorama musical. Desde sus inicios en la década de los noventa cada disco es un avance y no un retroceso. Hace tiempo que la música de este cantante mexicano oriundo de Sonora dejó de ser localista para convertirse en global, tal como lo exigen los tiempos. Es música que cruza fronteras, invita a una experiencia espiritual con los pies en la tierra. El también letrista pocas veces deja su tan marcado estilo como lo que es hoy en su más reciente disco titulado “Besos en la frente” bajo el sello de Vástago Producciones y manufacturado entre Monterrey, Texas y Nueva York.

“Besos en la frente” es un disco para disfrutarse en primera persona, es una realización pensada para todo público. Las letras son profundas y nos hace olvidar discos anteriores  y el sonido de las guitarras deja aquel brillo de producciones previas para escucharse más oscuras y crudas que no por eso deja la sinfonía. Definitivamente la batuta de la producción es otra, y notó como Jesús Adrian Romero  se aleja de los temas pensado para ser cantados en las congregaciones. Algo que seguramente seguirá en el futuro pero por el momento este disco tiene temas para escucharse una y otra vez hasta entender con cuidado cada uno de los títulos y así lograr que se nos peguen como el algodón de azúcar a los labios.

JAR2Este disco es un mosaico de tonalidades, desde una invitación a desconectarse del mundo (redes sociales, quizá)  y apagar todo con “Canción de cuna”  y hasta conectarse con la intimidad del creador en “Que huyan los fantasmas”.  “La niña y el lobo” es un deseo que abrazamos muchos, es el de tener un mundo donde solo haya armonía y que seamos capaz de ver como se mezclan los defectos y el amor, la tragedia y los milagros. Algo que suena a imposible pero una fe ciega permite a creer que si es viable.  “Nadando contra corriente” es quizá el clímax del disco, un tema de un padre a un hijo, no son iguales pero ambos bajo el mismo cobijo espiritual en complicidad.  Con “Sencilla y arrogante” y “Caigo rendido” Jesús Adrian nos muestra que sigue fiel a su estilo para los que están acostumbrados a esa escuela de “El aire de tu casa” de 2005.  Fuera de ahí este disco es el fruto del olfato musical de su productor Adrian Romero.

Todo lo que hace Jesús Adrian es garantía de éxito, la formula le ha estado funcionando bastante bien por los últimos cuatro lustros. Pero este disco lo saca de su zona de confort, ha decidido innovar, se arriesga a un sonido no común para los que lo han seguido al pie de la letra su trayectoria. Al escuchar  cada canción se nota lo bien trabajadas que están, me recuerda a lo hecho con Simulacra del grupo AVE en 2013. Ese sonido vanguardista que hipnotiza, que nos hace agudizar nuestros oídos para entender las liricas hasta sumergimos en su ritmo, para viajar por la nitidez de sus melodías.  “Besos en la frente” es el encuentro entre un padre y sus hijos porque no hay mayor seguridad que entre sus brazos y con sus besos como diciendo “no te preocupes, yo estoy aquí para protegerte”.  Definitivamente no es sombrío a pesar de ser en su mayoría baladas, más bien funciona como una especie de filtro a través del cual el dolor y la esperanza buscan convertirse en otra cosa: en una relación personal con el hacedor de la vida.

El lanzamiento oficial de este disco será este 16 de junio y tendrá su debut e inicio de gira el próximo 29 de julio en Auditorio Nacional de la Ciudad de México.  No los decepcionara en ningún momento y seguramente hará apreciar con más detalle las producciones anteriores a la misma para quienes escuchan por primera vez a Jesús Adrian Romero. El amor, la esperanza, el anhelo, lo ilógico, lo lógico, un preludio, una cuna, un corazón valiente y aferrado, una jornada, un destino, un eco, un llamado primitivo, un manantial de fe, un silencio interno, cada paso que se da. Esto y mucho más son los 13 temas que comprenden esta producción y es una manifestación  latente de que Dios se acuerda de lo que nosotros no, por ejemplo: el día que nacimos y vimos la luz. “Besos en la frente” es pletórico de sentimiento, color y vida. Para escucharlo en repetición.

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