Descubren “la octava maravilla natural” del mundo


Un grupo de investigadores asegura que las ‘Terrazas rosas y blancas’, un monumento neozelandés que se pensó fue destruido hace 130 años por la erupción volcánica del Monte Tarawera, en Nueva Zelanda, continúa intacto bajo tierra. A través de un estudio, los investigadores afirman haber encontrado la localización exacta de las terrazas, que se estarían sumergidas bajo el lodo y la ceniza junto a la orilla del lago Rotomahana.

 Pese a que la ubicación de las terrazas, que gozaban de gran popularidad a lo largo del siglo XIX, no era ningún misterio, pues se encontraba en los bordes del lago Rotomahana, la erupción del Monte Tarawera cambió tanto el escenario del lago como de sus alrededores. Por lo tanto, y dado a que nunca se había registrado la ubicación exacta de las mismas, las terrazas habían desaparecido tras la erupción del monte.

Siguiendo el camino marcado por Ferdinand von Hochstette

En 2010, la investigadora Sascha Nolden descubrió unos diarios de campo, escritos en el siglo XIX por el geólogo Ferdinand von Hockstette, en los que se daban a conocer la ubicación de las terrazas más precisas hasta la fecha gracias a una serie de datos específicos sobre el levantamiento de 1859 sobre el lago Rotomahana.

A raíz de aquellos diarios, el equipo de investigación pasó ocho semanas trabajando con los datos de la brújula con el objetivo de superponer el contorno histórico descrito en los diarios con el estado actual del lago. Gracias a esta labor, los investigadores han asegurado, si los datos son correctos, que las terrazas no están debajo del lago, sino en sus orillas, enterradas bajo los escombros.

Los científicos excavarán la zona para descubrir nuevos detalles

El equipo de investigación ha confirmado que, tras recibir el permiso del pueblo, comenzarán una excavación sobre el área en la que intuyen que se encuentra la octava maravilla del mundo enterrada, con el objetivo de descubrir nuevos detalles sobre las terrazas rosas y blancas.

Esta maravilla natural se formó a través de grandes cantidades de bicarbonato de calcio arrastradas por el agua caliente. Posteriormente, el bicarbonato se precipitaría en forma de carbonato cálcico creando así extensas capas de caliza y travertino que se convertían en una terraza perfecta que acababa en el lago Rotomahana.

Via: cadenaser