Emboscada en Dallas: policías y racismo

Carlos Quiñones Columnista


La noche del siete de julio será inolvidable para los habitantes de Dallas, Texas. Sucedió algo que no se veía desde 1963 cuando asesinaron al entonces presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy. Un francotirador, caos en el centro de la ciudad, policías tratando de poner orden, pero el asunto aquí es que no le dispararon a un presidente o a civiles, el objetivo eran los mismos policías. Una protesta pacífica por la reciente muerte de dos ciudadanos afroamericanos en Minnesota y Louisiana a manos de uniformados reveló que la brecha racial sigue muy profunda dentro de la sociedad de la Unión Americana. Aun sigue vigente el de negros contra blancos, blancos contra negros. Triste situación.

Dallas TXSe asesinaron a cinco policías en una noche, hubo nueve heridos, la persona que lo hizo, un afroamericano ex militar de nombre Micah Johnson, dijo que actuó solo y por primera vez en la historia de este país se utilizó un robot para matar a este francotirador enojado por la muerte de personas de su mismo color. El jefe de la policía de Dallas, David O. Brown, en conferencia de prensa dijo que el uso de este robot se pactó en 15 minutos. Ninguna ciudad está lista para ser atacada de esta manera contra los encargados del orden. El presidente Barack Obama como en cada balacera condenó los hechos ocurridos y lo calificó de un acto “atroz y calculador”. Días después cortaría su visita a España para llegar al velorio de estos cinco policías que solo hacían su trabajo. Obama diría: No estamos tan divididos como parece.

El centro de Dallas es un área muy tranquila, he pasado un tercio de mi vida en su área metropolitana y el centro es quizá donde la mayor parte de mi tiempo paso, he caminado las calles, me las sé de memoria. Ver que una manifestación tuvo un final de muerte me dolió. El asunto aquí es que la ciudad, como otras tantas, se unirá en solidaridad, oraran por los afectados y pondrán las banderas a media asta. ¿Y después que sigue?, no hay cambios. Han existido avances para eliminar la discriminación y las tensiones raciales pero esto sigue presente en la sociedad. Y si le añadimos lo fácil que es conseguir armas el problema se nos va de las manos. El autor de esta nueva matanza dijo que su único fin era “matar policías blancos”. Odio con odio no resuelve nada. Matar policías menos.

Hay números que dan escalofríos. En el último año la policía de los Estados Unidos ha matado a 509 personas, de esas 123 son de la raza negra. La población afroamericana es solo el 12 por ciento del total de la nación, ahí por eso es más notorio el acoso contra estas personas. Obama, un presidente afroamericano, pronto dejara la Casa Blanca y así varios pendientes: control de armas, una reforma migratoria, comunidades divididas y las fuerzas del orden. Esto solo hace que el racismo siga más vivo que nunca, que el KKK quiera resurgir y que un candidato como Donald Trump quiera echar a 12 millones de personas fuera del país. Este es el mensaje que se le da a las nuevas generaciones. Odio y más odio.

Normalmente las tragedias une a toda una nación, esta es especial porque aun hay muchas personas que no están de acuerdo con nada que hagan los departamentos policiacos. Las muestras contra los policías caídos han fortalecido a Dallas, Texas. Si el plan era dividir la ciudad hasta este momento eso no se ha visto. Dallas ya se levantó de una tragedia nacional hace más de 50 años, hoy en 2016 así será también aunque el recuerdo seguirá vigente en una era en la que celulares captaron cada movimiento del autor de la mayor emboscada contra la policía en la historia de Estados Unidos. Debajo de las calles sigue un problema muy agudo en el que los fantasmas del pasado siguen haciendo rondas. Oremos por Dallas y por cada ciudad donde solo queremos que el orden y la justicia prevalezcan. Y que esa paz que muchos anhelamos se extienda por el resto del planeta.

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