Glúteos grandes, signo de buena salud

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Revela un estudio que la grasa acumulada debajo de la piel de glúteos y en los muslos puede reducir riesgos de enfermedades

La grasa corporal localizada en los muslos o en los glúteos no resulta tan dañina o perjudicial como muchos pensaban.

Es que según una nueva investigación la grasa que se acumula debajo de la piel en esas zonas, podría ayudar a reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.  En particular el riesgo de diabetes 2 se vincula a la llamada grasa visceral, ubicada en el área abdominal y que envuelve a los órganos del cuerpo.

Científicos de la Escuela de Medicina de Harvard y el Centro de Diabetes Joslin, en Estados Unidos, señalan que la grasa subcutánea -la que se encuentra en caderas y muslos- puede reducir los niveles de insulina y mejorar la sensibilidad a esta hormona , publicó en su portal de internet la BBC.

“Estos resultados podrían conducir a la búsqueda de sustancias compuestas de grasa subcutánea que puedan ser beneficiosas para el metabolismo de glucosa” afirma el doctor Ronald Kahn, uno de los autores del estudio publicado en Cell Metabolism (Metabolismo Celular).

Esta misma investigación explica que la obesidad en el área abdominal o visceral -la clásica “barriga de cerveza” o el cuerpo en forma de manzana- aumenta el riesgo de diabetes y mortalidad.

Nalgas grandes… ¿buena salud?

Se cree que la grasa subcutánea, ubicada en muslos y glúteos, produce sustancias que ayudan al metabolismo de azúcar. La forma del trasero ha inspirado grandes obras de arte y miles de videos de reggaeton. A diario en la calle, en pasillos de universidades y hasta en oficinas, unas nalgas ‘generosas’ y firmes pueden llegar a dejar cientos de bocas abiertas a su paso. Es innegable la admiración que esta parte del cuerpo despierta tanto en hombres como mujeres, y ahora una serie de descubrimientos científicos parecen indicar que cuando es de gran tamaño puede ser señal de buena salud.

“Entonces ser nalgón le ayuda al corazón, pero ser barrigón te manda pa’l cajón”, dice entre risas Omar Padilla, un ingeniero de sistemas que se agarra el estómago al conocer los resultados de las investigaciones internacionales, según las cuales la grasa que se ubica en muslos y glúteos no es dañina, y podría traer una serie de beneficios para el organismo, a diferencia de la ubicada en el abdomen.

De acuerdo con los científicos de la Escuela de Medicina de Harvard y del Centro de Diabetes Joslin, en Estados Unidos, la grasa acumulada bajo la piel, o subcutánea, particularmente en esas partes del cuerpo, podría ayudar a reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, enfermedad relacionada a la obesidad.

La investigación afirma que esta grasa puede reducir los niveles de insulina y mejorar la sensibilidad a esta hormona. “Esto podría conducir a la búsqueda de sustancias compuestas de esta grasa que puedan ser beneficiosas para el metabolismo de glucosa”, indica Ronald Kahn, uno de los autores del estudio publicado en la revista científica Metabolismo Celular.

Se concluyó que la grasa subcutánea es intrínsecamente diferente de la visceral, que es la ubicada en el área abdominal y envuelve a los órganos del cuerpo. Esta es vinculada al riesgo de diabetes, que se cree inicia cuando comienza a fallar la respuesta del cuerpo a la insulina.

“Lo más importante no es dónde está localizada la grasa, sino el tipo de grasa. Lo más sorprendente es el hecho de que la grasa subcutánea está produciendo buenos efectos”. Kahn sostiene que la grasa de muslos y nalgas quizás produce ciertas hormonas beneficiosas en el metabolismo.

Así mismo, investigadores del Instituto de Medicina Preventiva en Copenhague encontraron que las mujeres con caderas amplias parecen ser menos propensas a desarrollar enfermedades del corazón. El estudio danés concluye que son necesarios al menos 100 centímetros de circunferencia allí donde empiezan las piernas para gozar de la ventaja.

Los investigadores, que examinaron cerca de 3.000 hombres y mujeres entre 35 y 65 años, sostienen que la grasa contenida en las caderas contiene un antiinflamatorio natural que previene que las arterias se bloqueen. Se encontró que las mujeres con caderas más grandes presentaron 87% menos de muertes.

SÍ ES MÁS SALUDABLE

“En todos los estudios poblacionales se demuestra que la obesidad tipo pera, con más grasa en nalgas y muslos, no solo en mujeres sino también en algunos hombres que la hacen, está relacionada con menos diabetes, hipertensión, arterioesclerosis e infarto, problemas que sí se asocian a la acumulación de grasa en el abdomen”, explica Joaquin Armenta, endocrinólogo.

Según el especialista, es ampliamente conocido como un consenso mundial que para prevenir estas enfermedades el objetivo primario es evitar que los pacientes acumulen grasa en el abdomen, puesto que, entre más grasa se acumule allí, la persona se hace más resistente a la insulina lo que genera las complicaciones. En cambio si la grasa es subcutánea y está más hacia la superficie, responde mejor a la insulina.

“Cualquier persona con un perímetro abdominal alto tiene resistencia a insulina y puede estar más predispuesto a arterioesclerosis. Lo que no ocurre si lo tiene en nalgas y piernas”, precisa. La insulina es la hormona que recoge el azúcar y la guarda en el interior de las células. La grasa se acumula para mantener reservas de energía.

Esta se distribuye en el cuerpo como una característica sexual secundaria, por lo que diferencia el entorno de una mujer (ubicada en pechos, muslos y caderas) al de un hombre (ubicada en espalda, cuello y abdomen). Es un dimorfismo sexual influido por las hormonas, estrógenos en las mujeres y andrógenos en los hombres. Por esto, la obesidad tipo pera de muslos y caderas es conocida como ginecoide, y la de abdomen o de manzana, es conocida como andrógina. Trasero grande, buena salud
la grasa subcutánea de las nalgas ayuda al metabolismo del azúcar

 ¿Tiene Ud. un trasero muy grande? No se preocupe: puede ser una señal de buena salud, porque la grasa corporal no es tan perjudical como parece y sería de gran ayuda para no desarrollar algún tipo de diabetes.

La antiestética grasa que a menudo se acumula en los muslos y las nalgas, puede resultar una efectiva ayuda para mantener la salud.

Una investigación de la grasa acumulada bajo la piel, o subcutánea, particularmente en esas partes del cuerpo, podría ayudar a reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Durante mucho tiempo se ha sabido que esta enfermedad está relacionada a la obesidad. En particular el riesgo de diabetes 2 se vincula a la llamada grasa visceral, ubicada en el área abdominal y que envuelve a los órganos del cuerpo. Pero los científicos de la Escuela de Medicina de Harvard y el Centro de Diabetes Joslin, en Estados Unidos, afirman que la grasa subcutánea ­la que se encuentra en caderas y muslos­ puede reducir los niveles de insulina y mejorar la sensibilidad a esta hormona.

“Estos resultados podrían conducir a la búsqueda de sustancias compuestas de grasa subcutánea que puedan ser beneficiosas para el metabolismo de glucosa” afirma el doctor Ronald Kahn, uno de los autores del estudio publicado en Cell Metabolism (Metabolismo Celular). En promedio, entre 80 y 90% de la grasa corporal es subcutánea, y el 10 o 20% restante es grasa visceral. Según los autores, la obesidad en el área abdominal o visceral ­la clásica “barriga de cerveza” o el cuerpo en forma de manzana­ aumenta el riesgo de diabetes y mortalidad. 10% de la grasa corporal está ubicada alrededor de los órganos importantes del cuerpo. Y se cree que obesidad en áreas subcutáneas ­el cuerpo en forma de pera­ puede reducir estos riesgos. Para comprobar esa teoría, en el estudio llevado a cabo con ratones, los científicos trasplantaron grasa de una parte del cuerpo de los animales a otra. Cuando se retiró la grasa subcutánea y se colocó en el área abdominal, se registró una disminución en el peso, la masa de grasa y los niveles de glucosa en la sangre.

Los animales también se volvieron más sensibles a la insulina, la hormona que controla la forma como el cuerpo utiliza el azúcar. Se cree que la primera etapa de la diabetes tipo 2 se inicia cuando comienza a fallar la respuesta del cuerpo a la insulina. Pero cuando los investigadores retiraron la grasa abdominal y la inyectaron en otras partes del cuerpo no se registró ningún efecto. Los autores concluyen que la grasa subcutánea es intrínsecamente diferente de la grasa visceral y ésta quizás produce sustancias que mejoran el metabolismo de glucosa. Según el profesor Kahn “lo más sorprendente fue descubrir que la variante más importante no es donde la grasa está localizada, sino el tipo de grasa”.