Huracán, sismo y la oración

Para nadie es un secreto  que cuando más miedo se tiene se recurre a la oración. Hay personas que les prenden velas a los santos, otros buscan a los adultos mayores por consejo. En general la mayoría eleva una plegaria a Dios tratando de tener respuestas o que detenga y hasta desvié un huracán.

 

Septiembre de 2017 será recordado como el mes donde todo se juntó. Con tres huracanes girando por el Caribe y un sismo de 8.2 que estremeció el suelo de México, el más fuerte en casi 100 años, hubo quien avisaba el fin del mundo. El huracán Katia en el Golfo de México amenazaba a Puebla y Veracruz. El huracán Irma despedazó parte del Caribe y dejó inundado y sin electricidad tanto a Cuba, San Martin, Puerto Rico así como el estado de la Florida donde las imágenes que mas impactaron fue ver al área de Brickell y su distrito financiero con las calles con el agua cual ríos fluyendo por todos lados.  Los cayos con un 25% de sus casas habitación destruidas. Tomará años para recuperarse.

 

México analizaba que podría pasar con el huracán Katia cuando la noche del jueves 7 de septiembre el sur del país se estremeció como no sucedía en décadas. El emblemático Ángel de la Independencia se tambaleaba mientras la histeria colectiva se apoderaba de los capitalinos que aun recuerdan el temblor de 1985 y los aun mas adultos recuerdan el de 1957 cuando el mismo Ángel cayó. Tuvieron que reconstruirlo de las piezas que se le quebraron de nuevo. La gran ciudad no sufrió mucho pero es en el sur, en Chiapas y Oaxaca, donde viven los más desamparados donde si hubo tanto pérdidas humanas como materiales. En conjunto casi 50 mil casas fueron dañadas.  El centenar de fallecidos. Hay aflicción generalizada.

 

Una bandera levantada entre los escombros de la presidencia de Juchitán, Oaxaca se volvió el símbolo de un país que ya ha sufrido este tipo de fenómenos y se ha levantado. La Ciudad de México tiene alarma sísmica, se le puede avisar a los capitalinos que tiene el poder adquisitivo para tener un celular. En el sur es distinto, muchas personas están más preocupadas por llevar un plato a la mesa que a tener internet o teléfonos inteligentes. La zona urbana recibe la atención al minuto, la zona rural es la que tiene que esperar. Las familias se quejan de que muchos políticos solo buscan la foto y no llevan la ayuda adecuada. Las mujeres en su mayoría son las que alzan la voz en pueblos donde son ellas las que llevan el sustento a sus casas.

 

 

Cada año hay desastres naturales en México. No es la primera vez que esto sucede. La oración de pronto se vuelve un común denominador ante la incertidumbre. Buscamos a Dios porque no tenemos a quien más buscar. Si la ayuda llega bien, pero si no, muchas personas duermen en las calles cuidando su patrimonio que les llevo años construir. Los mexicanos siempre han sido solidarios cuando más se necesita. La Cruz Roja se ha organizado, iglesias y organizaciones no gubernamentales también han puesto centros de acopio para recabar la ayuda. La actriz Anahí ha utilizado su poder de convocatoria para hacerse presente en Chiapas. Es difícil explicar que sucede si no te sucede a ti de primera mano. Tratemos de ayudar lo más que se pueda. El uso de redes sociales ayuda pero no como el si donar dinero o materiales para la reconstrucción. Falta mucho por hacer y el recuento de los daños apenas está iniciando. Fuerza México, la ayuda llegará, no hay que desesperase.

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