Juan Gabriel, el Divo de Juárez

Carlos Quiñones Columnista


La frontera entre México y Estados Unidos no se entiende sin Juan Gabriel y Juan Gabriel no se entiende sin la frontera. Nos cantó en el año de 1980 lo siguiente:

“A mí me gusta más estar en la frontera

porque la gente es más sencilla y más sincera,

me gusta cómo se divierte y como se lleva

la vida alegre, positiva y sin problemas,

aquí todo es diferente, todo, todo es diferente…

79CEsta canción nace después de que Juan Gabriel ya había pasado por varios obstáculos. Desde emigrar como cualquier mexicano que no tiene recursos y buscar un mejor porvenir hasta pisar la cárcel por un delito que no cometió. Su historia inicia en Michoacán pero se define en la frontera, en Ciudad Juárez, Chihuahua hasta donde llega con un futuro muy incierto. Escribía canciones pero casi nadie las escuchaba. Aun así no dejaba de hacerlo. Nació Alberto Aguilera Valadez y llegó a vivir como Adán Luna hasta tiempo después adoptar en definitiva Juan Gabriel al principio de la década de los 70s. Su historia de éxito esta arropada por muchas caídas. Su forma de moverse y hablar en un México machista parecía estar destinado a la mofa continua pero eso nunca fue factor decisivo. Su talento lo superó.

Él definió una era como cantante y como compositor, su amada Ciudad Juárez siempre lo acompañaba en cada lugar que pisaba. Decía que era “the numer one” y nos recordaba a cada momento “Arriba Juárez”. Ahí llegó con hambre, ahí creció y siempre fue un juarense agradecido. Llegó a construir y sostener un orfanatorio para niños que le recordaba su paso por uno similar a los cinco años de edad, les da instrumentos musicales como con los que El Divo tuvo de niño y aprendió a tocarlos. La música siempre la llevó por las venas, escribía canciones de amor y desamor, de romance y de iniciar de nuevo otra relación. Buscaba el amor eterno y aun así decía que él no había nacido para amar y que nadie había nacido para él. Con su música llegó a cada casa que le abrió las puertas, mas de 100 millones de discos están distribuidos por todo el mundo, no solo en México sino en todos los países que lo recibieron con los brazos abiertos, en dondequiera dejaba huella. Así fue, y así seguirá siendo.

Juan Gabriel fue un cantante que trascendió sin apellidos, su solo nombre ya era sinónimo de masas esperándolo entonar sus temas en los auditorios más importantes del orbe. Su origen humilde lo hacía ser agradecido inclusive con el lugar que le dio su primera oportunidad: el Noa Noa. Un lugar de ambiente que alegraba a la Avenida Juárez para todos esos trasnochados que veían en ese lugar un refugio para pasar un buen rato. Ese tema lo mismo lo cantan en las zonas marginadas que en las zonas más pudientes. No importa el extracto social es un tema que simplemente se canta e invita a mover los pies. Así era Juan Gabriel, unía con su música al rico y al pobre, todos por igual.

Siempre fue una persona muy reservada, su sexualidad era tema de conversación que incitaba al escarnio público pero eso jamás definió su estilo ni su aportación al folclor mexicano. “Lo que se ve no se pregunta” dijo en una ocasión. Había dos Juan Gabrieles, el público y el privado, él mismo presentó una entrevista por YouTube donde los dos platican sobre su salud y lo que seguía en su carrera después de un receso por un problema de salud. Algo que solo el Divo de Juárez podía hacer y que le fue muy aplaudido en las redes sociales. Incitaba a la alegría, siempre trató de hacerlo en sus conciertos que eran maratónicos. Desquitaba el boleto como lo hizo en su último concierto en Los Ángeles ante 17 mil almas e hizo esperar a su público de El Paso, Texas porque la muerte lo alcanzó en Santa Mónica, California este 28 de agosto por la mañana. El vivo era leyenda, ahora eso solo se acrecentara. El ciclo Juan Gabriel inicia en 1950 y hasta 2016 jamás dejo de dar lo mejor de sí.

La banda sonora de varias generaciones de habla hispana tiene la voz de Juan Gabriel. El no tener dinero no es un impedimento para no apreciar su música. Él sin dinero pero con talento salió adelante en sus inicios. No se necesita ser fan para reconocer su trayectoria y su aportación a la cultura popular que lo llevo hasta el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México. Jamás renegó de su historia, siempre humilde componía sus canciones (más 1500 están registradas en la Sociedad de Autores y Compositores) y se las prestaba a otros cantantes para que las entonaran, al solo escucharlas se sabía quién era el autor. Juan Gabriel termina un periplo de 66 años e inicia otro más que lo llevará a nuevas generaciones con su legado musical. Sus cenizas deben permanecer en la frontera que tanto amó. Adiós Divo de Juárez.

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