De la abundancia del corazón, escribimos


Últimamente muchas malas noticias han invadido los medios de comunicación en cualquier presentación: los atentados en Manchester en el concierto de Ariana Grande, el mensaje antiimigrante de Donald Trump, masacres aquí y allá, y es que bien se dice que de la abundancia del corazón habla la boca, entonces si esto es lo que metemos al corazón, entonces de estos temas estaremos dialogando, salvo algunos otros que siempre estarán hablando mal de otras personas, o hablaran de las elecciones en el Estado de México y así sucesivamente.

El libro de libros en uno de sus evangelios citando a Jesús dice lo siguiente: El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.  En pocas palabras, podemos intentar ser alguien pero al final del día nuestra actitud y hasta nuestra manera de sonreír nos va a delatar. Se dice que el dinero y el amor no se pueden ocultar, si alguien está enamorado se le nota hasta por su forma de hablar y sonreír, si está pasando por un buen momento económico también se le nota. Con solo poner atención al comportamiento de las personas nos podemos dar cuenta quiénes son y cuáles son sus intensiones.

Algo que se nos da, a todos, con mucha facilidad es criticar, pero hay algunas personas que hasta título universitario tienen en esa especialidad, y no me refiero a la crítica constructiva que ayuda mucho cuando se da de buena manera y con clase, si no la que busca lastimar, ofender, esa que no es objetiva y busca desacreditar. Si se trata de conocer que hay en nuestro corazón, hay que escuchar lo que hablamos, que decimos, y ahora gracias a las redes sociales, que escribimos, ¿somos de bendición?, ¿ofendemos con facilidad?, ¿todo el tiempo estamos tristes o de mal humor?, y es que  sin saberlo, solo con escribir una palabra sabia pueden cambiarle la vida a una persona, otras con un solo comentario sin sentido pueden hacer que una persona se agobie y hasta hacerla caer en depresión y un viaje por la calle de la amargura sin retorno.

Lo rescatable de estas palabras de Jesús que vienen en el libro de Lucas es aplicarlo a uno mismo. Si queremos fijarnos como andamos y como nos sentimos, hay que poner atención a nuestras palabras y a la actitud con la que hablamos y también con la que escribimos en este mundo que cada día se enfoca en las redes sociales. No es que tenemos que ser perfectos, nadie lo es, nadie puede caminar por el agua, todos hemos caído en el error de criticar o hablar mal de alguien, pero la verdad es que si nos hace ver mal  hacerlo y poner de manifiesto esa parte oscura que tenemos con una sola actitud. Si siempre hablamos de derrota y amargura es que así esta nuestro corazón, a pesar  de que gritemos otra cosa. El cambio no lo da el tiempo, no lo da la gente con la que estamos, no lo da nuestra relación personal con el Creador.

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