México necesitará una segunda vuelta para 2018


Las pasadas elecciones en México solo nos aclararon que el 2018 serán las elecciones presidenciales más reñidas de la historia y con un Andrés Manuel López Obrador más fortalecido pero sin tener la silla del águila aun asegurada. Las elecciones para gobernador en el Estado de México fueron un termómetro de lo que serán las presidenciales.  Ganó el PRI, un bastión que lleva casi 90 años con los colores de ese partido. Morena llegó como partido “nuevo”, con una candidata novata y casi le arrebata la gubernatura al tricolor. Obrador dice que hubo fraude y quiere que se cuenten voto por voto, casilla por casilla. Este es un déjá vú electorero que solo nos demuestra que las cosas no han cambiado mucho y que seguimos siendo un país en vías de desarrollo.

En México al no existir segunda vuelta, el vencedor bien pudiera ser una minoría entre mayoría, es decir, con un tercio de los sufragios bien se puede llegar al poder.  Lo ideal sería que hubiera segundas instancias y así poner frente a frente a los dos punteros para que de ahí salga un vencedor absoluto y que no exista duda alguna. El vencedor con una segunda vuelta seria quien verdaderamente se haya llevado la mayoría de los sufragios. Se evitarían los fraudes electorales o las caídas de sistemas.

Francia recientemente dio uso de esta regla y el resultado fue fantástico. Una segunda vuelta le proporcionaría  al electorado la opción de dar un cambio o pensar bien las cosas y también a quienes no votaron los motivaría a hacerlo. Los votos emitidos en una segunda vuelta le darían al vencedor una legitimidad rigurosa. Sería un gobernador o un presidente constitucionalmente elegido por la ciudadanía.  Una segunda vuelta fue vital para la victoria de Mauricio Macri en Argentina por citar un ejemplo.

La segunda vuelta le permitiría a México hacer frente a la fragmentación política que cada día es más evidente y que se debe tanto a cambios en prácticas sociales como en el caso de Nuevo León o en Jalisco, por ejemplo, al surgimiento de candidatos independientes y que estos se podrían ver en 2018. Aun cuando la gente aun se siente identificada plenamente con el PAN, PRI y PRD, Morena viene pisando fuerte y será el rival a vencer en las próximas elecciones presidenciales, tampoco hay que descartar a personas comunes y corrientes que con una buena estrategia como sucedió con el hoy diputado Pedro Kumamoto.  Podríamos aprender que los muros si caen y que los partidos ya no son necesarios para ganar elecciones.  Emmanuel Macron en Francia el año pasado nadie lo conocía y hoy es el presidente más joven de Europa.  Todo puede pasar.

Si realmente queremos que en 2018 sea el voto popular mayoritario quien ponga a un presidente en Los Pinos, una segunda vuelta podría ser de mucha ayuda. Aun hay tiempo para gestionar esta iniciativa. Hay que recordar que Enrique Peña Nieto ganó solo con el 39% del voto, es decir solo cuatro de cada 10 votaron por el hoy presidente. Si hubiera existido segunda vuelta quizá la historia hubiera sido otra y/o el presidente hubiera mínimo superado el 50%.

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