Miles de orugas invaden las casas de Canadá y nadie sabe de dónde vienen y cómo combatirlas (video)

La categoría animal más abundante en la tierra es la de los insectos. Por cada mamímero hay literalmente millones de arañas, hormigas, moscas, escarabajos…Quizá por eso provocan una profunda aversión en las mayoría de las personas y están en nuestras pesadillas e incluso en los procesos traumáticos de personas adictas a las drogas o al alcohol. La visión de las invasiones de insectos han alimentado la literatura y, sobre todo, el cine desde clásicos como “Cuando ruge la marabunta”, al cine de terror cutre de los años cincuenta y sesenta, la ciencia ficción como “Las Brigadas del Espacio” de Verhoeven o “Aracnofobia” de Marshall.

Hoy, sin embargo, la ciencia nos indica que los insectos, lejos de ser nuestros enemigos, son una pata fundamental sobre la que se sustentan los equilibrios ecológicos y que, sin ellos, la vida humana no sería siquiera posible. También se está fomentando verlos como recurso alimenticio, ya instaurado desde siempre en comunidades indígenas de distintos lugares del planeta, y que ahora quiere potenciarse como una fuente de proteínas, sana, barata y sostenible. Y no es raro que en los grandes hipermercados ya ofrezcan grillos y hormigas tostados y crujientes, dulces o salados. Una opción de futuro, según nos dicen.

A pesar de todo esto, no podemos evitar un escalofrío al ver imágenes como las de este vídeo. Y es que, por mucho que nos hablen de sus efectos benéficos o alimenticios, hay visiones que nos siguen poniendo los pelos de punta. Como la de nuestro hogar invadido por miles o cientos de miles de pequeños seres, en este caso orugas. Orugas velludas y con muchas patas que reptan e invaden jardines , plazas y casas, como la de la canadiense Brandi Jimmy que, con la escoba en una mano y la cámara en la otra, trata de alejar a este ejército de la puerta de su casa en Alberta. La pobre trata de dejar constancia mientras pelea como puede contra unos números que compensan e incluso superan la diferencia de tamaño. Una verdadera invasión que ya lleva camino de convertirse en ciclo, puesto que ya son varios años en los que se repite cada primavera.

De momento, vecinos y autoridades no saben bien ni las causas ni como poner coto al problema. Cuando se produce, los vecinos hacen lo que pueden, como la pobre Brandi, con lo que tienen a mano. Nos preguntamos si este tipo de fenómenos justificarían una acción humana más contundente incluso con el empleo de insecticidas o medios biológicos que contengan tanta superpoblación o si bien hay que respetar los ciclos naturales y, una vez al año, hacer de tripas corazón. Pero ponte en los zapatos de nuestra amiga canadiense y visualiza que esto sucede en tu casa ¿Qué opción apoyarías?