Nomofobia: el origen de la esclavitud hacia el dispositivo móvil

Actualmente el 60% de los usuarios de smartphone experimenta nomofobia, esto es, experimentar una sensación de ansiedad al ver que se nos ha acabado la batería y estamos fuera de casa o que nos hemos olvidado el teléfono en casa o cualquiera de las enunciaciones anteriores. Hoy día, la mayoría de las personas poseen o usan un teléfono móvil, y por lo tanto es comprensible bajo estas premisas que, en la ausencia de personas reales con quien desarrollar el apego, el teléfono actúe como sustituto.

En segundo lugar, los móviles almacenan fotos, vídeos, páginas y otra información personal que se puede personalizar para atender nuestras preferencias, como el tono de llamada o la imagen en la pantalla de bloqueo. Todo ello aumenta su valor como un objeto de apego.  Un equipo de investigadores del departamento de Etología de la Universidad Eötvös Loránd en Budapest (Hungría) examinaron diferentes aspectos de nuestra conexión con el móvil. ¿Nos encariñamos con el móvil por su capacidad para facilitar el contacto con nuestros seres queridos o nos inclinamos a ellos como sustitutos del contacto humano?

Los expertos contaron con 142 participantes de 19-25 años y realizaron varios experimentos y cuestionarios para comprobar la forma del apego al móvil.

El estudio encontró que la ansiedad derivada del miedo a la separación del móvil predecía una mayor necesidad de contacto, lo que significaba que para los que tenían una elevada ansiedad por la cercanía con el móvil, la función de facilitar la relación con sus familiares era lo más importante.

Mantener el móvil cerca fue igualmente importante para todos los voluntarios del estudio, sin embargo, sólo las personas con ansiedad se mantuvieron cerca de su teléfono para estar en contacto constante con otras personas.

En cuanto a las diferencias de género, los investigadores descubrieron que las mujeres usaban más el móvil para llamar y enviar mensajes de texto (más para fines de comunicación), que los hombres, lo que confirma anteriores estudios que han expuesto que las mujeres usan los teléfonos más con fines sociales. Los varones, por el contrario, usaron más el móvil para búsquedas de información o juegos. Por esta diferencia de uso, las féminas tienen más tendencia a sentir dependencia del móvil que los hombres.