El perdón de Enrique Peña Nieto

Carlos Quiñones Columnista


Pedir perdón es una de las cosas más difíciles de hacer. Quien pide perdón está dando un paso adelante para liberarse de una falta que cometió. Cuando le pides perdón a alguien y lo haces de corazón, significa que te has detenido a pensar bien las cosas y analizas como pudo haberse sentido esa persona o personas por algo que dijiste o que hiciste. Y si has hecho algo que sabias que estaba mal es muy posible que te avergüences de ello y hasta te sea muy difícil dar la cara. Por eso el perdón te libera de una carga que muchas veces pesa tanto que no puedes dormir.

Hace unos días el presidente de México, Enrique Peña Nieto pidió perdón y de manera inédita para millones de mexicanos ante la indignación que causó la información que la periodista Carmen Aristegui y su equipo de trabajo dio en torno a una casa que la primera dama de la nación adquirió (a grupo Higa)en la Ciudad de México en el área de Lomas de Chapultepec. Una casa que incluso fue tema de un libro llamado “La Casa Blanca de Peña Nieto” y que le ha dado varios permios de prestigio periodístico a los involucrados en esta mega investigación que duró varios meses.

descargaEl perdón se dio en medio de un discurso que prácticamente a los ahí presentes los tomó por sorpresa porque lo que significa que un presidente en turno pida perdón y mas siendo presidente de un país donde pedir perdón o da gusto o lo tomamos con mucha reserva. Esto lo hizo al promulgar las leyes del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), y esto nació por parte de una iniciativa ciudadana. Enrique Peña Nieto señaló que “representa un cambio de paradigma que dota al país de nuevos instrumentos para fortalecer la integridad en el servicio público y erradicar la corrupción”.

El presidente reconoció que a raíz de esta compra de esta mansión y de la investigación realizada sobre la llamada Casa Blanca si cimbró a la familia Peña Nieto-Rivera. “Lastimó la investidura presidencial y dañó la confianza en el gobierno”. Que el presidente diga esto es darle la razón a Carmen Aristegui, representa un acto de honestidad por donde se le vea, y le da objetividad a un gobierno que esta ya demasiado golpeado por actos de violencia que están marcando a este sexenio que aún le quedan dos años más de vida.

Este discurso puede marcar el futuro del presidente, de hecho el mismo hecho por el que se está pidiendo perdón ya marcó el sexenio por décadas por venir. Comprarle una casa a una empresa que ofrece servicios al gobierno y a precio “accesible” en cualquier parte del mundo sería motivo de renuncia, en México no es así. Fue un buen discurso y una estrategia bien aplicada. Suena a un buen golpe de timón para llevar la administración a otro nivel. Es invitar a los mismos gobernadores a mostrarse tal y como son y no estar haciendo del dinero del pueblo lo que se quiera. Como comprar coches del año o mansiones que un mexicano regular jamás podrá tener en su vida.

Pedir perdón es muy difícil, quizá es una de las palabras más difíciles de pronunciar por parte de cualquier persona. Las palabras del Presidente de la Republica fueron bien recibidas por algunos y no tanto por algunos otros que ven en este discurso “del perdón” una ventana abierta para que por ejemplo Carmen Aristegui recupere su trabajo de radio que perdió gracias a esta investigación. Incluso la periodista ha sido demandada por el dueño de MVS Radio por el prologo del libro de “La Casa Blanca de Peña Nieto” en el que se menciona que el dueño cedió a presiones del gobierno para despedirla. Hoy en día ella sigue sin tener ese micrófono abierto, si sigue en otros medios como redes sociales o por cable en CNN en Español pero hoy en día la radio tiene un alcance inimaginable en zonas donde no se ve por ejemplo televisión. Ya pidió perdón el presidente, veremos si alcanza a aliviar a este país que cada vez cree menos en su líder.

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