¿Qué no sabes quién soy?: la prepotencia al descubierto

Carlos Quiñones Columnista


Presumir en redes sociales es tan básico como tomar agua o respirar. Y en un país donde más de la mitad de la población es considerada como pobre se vuelve algo que causa repudio entre sus habitantes y más si se trata de personajes públicos que viven del erario. Los impuestos de los ciudadanos son los que pagan los coches y ropa que visten los alcaldes, diputados y gobernadores de México.

screen-shot-2016-07-28-at-10Los “Lords” y las “Ladies” son apelativos que los mexicanos le han dado a todas esas personas que se vuelven viral en redes sociales ya sé por su comportamiento o por mostrar esa cara de prepotencia que siempre han tenido pero que ahora con un celular quedan video grabados a perpetuidad. Ya nada queda escondido bajo el sol. Todo sale a luz y Youtube lo muestra las 24 horas del día.

No hace mucho se vio a un “Lord Audi” que quiso meterse por el carril de los ciclistas en la Ciudad de México porque “¿por qué no?” si la calle es de todos. Y tras un “no sabes quién soy yo” aun así fue llevado a la cárcel y en un país donde todo con dinero se arreglan las cosas el susodicho Lord salió y ni disculpas pidió. Ahora aparece la “Lady Alcaldesa”, Ana Balderas Trejo quien es del PAN y es la alcaldesa de Atizapán de Zaragoza en el Estado de México. El diario Reforma publicó la manera como viste que lo mismo utiliza un vestido de Carolina Herrera que zapatos Coach y cinto Louis Vuitton que para una persona que gana $72 mil pesos al mes imposible seria que le alcance para vestir así y de forma diaria. Ella vive del pueblo y el pueblo exige respeto ante las carencias en las que se viven en colonias donde ni el agua llega.

Después ella en conferencia de prensa dijo que se vestía de regalos que le hacia su esposo aunque medios al tiempo informaron que ella actualmente estaba soltera. Que los políticos mientan no es nuevo y ahora todo se sabe en la era de redes sociales donde alguien tiene un dato y lo une a otro y se hace una rueda de nieve con un cumulo de información que puede llevar a la destitución de algún funcionario público. Aquí no la hubo pero si quedó expuesta ante la sociedad que no le alcanzara nunca para comprarse unos zapatos de las marcas que utiliza su alcaldesa.

Y alguien que presume pero luego se arrepiente es la primera dama de México, Angélica Rivera, que durante el Grito de Independencia en el Zócalo capitalino utilizó un vestido que había usado hace dos años. La información se filtró por redes para luego llegar a todos los periódicos. Para cuando ya se estaba dando el grito la mayoría de los asistentes, muchos de ellos acarreados, ya sabían que La Gaviota había decidido reciclar porque la economía de la nación no está pasando por un buen momento. Incluso esta semana el dólar llego a la barrera sicológica de los $20 pesos y quizá mucho de esto tenga que ver por el efecto Donald Trump que casi empata en las encuestas a Hillary Clinton.

Las “Ladies” y los “Lords” seguirán surgiendo en la sociedad mexicana. Son como topos que salen a buscar el sol y en el primer error una cámara los captura para siempre con su lente. El linchamiento antes las injusticias que se dan por Facebook o Twitter pueden durar días. Ha hecho que personas de plano borren todo rastro que los lleven al escarnio del pueblo. Ya nada queda oculto. Hay que caminar como con sombrilla en un hilo invisible que todo lo ve y todo lo reporta. El “no sabes con quien te estás metiendo” o “¿No sabes quién soy?”, tiene que parar porque ya la gente esta armada con un celular listos para exigir respeto y hasta que se pida perdón. Si no paran estas personas que presumen de compadrazgos y puestos públicos podrían terminar en la cárcel aunque siempre con ese derecho a fianza que de nuevo los pone en la calle para que sigan presumiendo de cierto poder, de que visten o que manejan por la ciudad de cristal.

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