Rafa Márquez: nuestro capitán a la deriva

   


La noche del 5 de febrero de 1997, al minuto 61 de un partido amistoso entre México y Ecuador en el Estadio Azteca entraría de cambio un joven de solo 17 años de edad, era su debut con la selección mayor. Era Rafael Márquez Álvarez. El entonces director técnico “Bora” Milutinovic vio algo extraordinario en él que decidió darle sus primeros 29 minutos de juego ante el respetable del Coloso de Santa Úrsula que sin saberlo serían testigos de la presentación de quizá el mejor jugador de futbol que ha dado México, después de Hugo Sánchez. Un jugador de élite, un referente nacional, el capitán de la embarcación.

 Pensar que Rafa Márquez está involucrado con el narco suena poco creíble si no es porque es el Departamento del Tesoro  de Estados Unidos  lo está acusado de presta nombres para uno de los capos de más bajo perfil jamás conocidos de México. El gran jugador que tiene una visión de campo como pocos fue presentado en una lista de posibles “lavadores” de dinero junto con, el no menos famoso, Julión Álvarez y otra veintena de personas todos encabezados por Raúl Flores Hernández.

Nuestro capitán esta a la deriva. Su quinto Mundial de Futbol es posible que ya no llegue. El jugador está dispuesto a colaborar con las autoridades para salvar su honor. Rafa ya se desmarcó de Flores Hernández y el mismo capo que ayudó indirectamente a organizaciones de beneficencia de Márquez ha confesado que el jugador no sabía a lo que él se dedicaba.

 En un país donde nos faltan ejemplos a seguir, Márquez lo ha tenido prácticamente todo. Emigró primero a Mónaco y después tendría su periodo como futbolista más fecundo con el Club Barcelona. Un jugador con el liderazgo como pocas veces se ve, fino en el campo, un defensa que mete goles, ha estado presente en cuatro mundiales y ha anotado en tres de ellos. Los cuatro campeonatos los ha jugado como capitán. Un referente como los escasos que tenemos.

El mexicano de a pie admira mas a Márquez que quizá a todos los políticos juntos. Su elegancia al jugar y su trato con el publico lo han hecho un héroe nacional que nos duele a los que lo admiramos al verlo involucrado en esto. Su carrera hasta aquí llegó aun cuando su actual equipo, Atlas, y la Selección Nacional lo respaldan.

 No suena rocambolesco afirmar que esto es una tragedia de proporciones mayúsculas para alguien al que todos respetamos. Las redes sociales lo han respaldado. Sus goles son memorables en partidos claves. Aun cuando ya muchos a su edad están retirados, tiene solo 38 años, Rafa aun aspiraba a ir a Rusia 2018 y lograr lo que solo otros dos jugadores han logrado: un quinto Mundial. Verlo formar parte de esta trama de complicidad con el narco suena a novela. El narco no perdona nada. Que se vea involucrado indirectamente lo pone en la lona anímicamente. Sus cuentas en Estados Unidos y México están congeladas. Vienen días difíciles para nuestro capitán. Debemos respetar a su familia y tratar de ayudarlo. No está solo. Rafa Márquez ha sabido a base de esfuerzo y dedicación ganarse un lugar en la historia del futbol y en la de los corazones de todos los mexicanos. Fuerza Rafa.

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