Terrorismo y odio en Orlando, Florida

Carlos Quiñones Columnista


La matanza de decenas de personas en Orlando, Florida de inmediato fue colocada como la peor masacre de la historia de Estados Unidos desde el 11 de septiembre de 2001. En este caso una persona actuando en solitario ingreso a Pulse, antro gay de la localidad, y disparo quizá sin el remordimiento que caracteriza a los asesinos de sangre fría. De 300 personas, un tercio fue alcanzado, entre heridos y muertos una vez más la sangre fluyó en suelo estadounidense. Un país donde cualquier persona puede adquirir un arma para defenderse pero que también, como en este caso, para matar con una frialdad que no conoce límites.  Estados Unidos es la nación con más armas per cápita. La asociación nacional del rifle ya dio su apoyo a Donald Trump que busca llegar a la Casa Blanca con un mensaje de odio, esa misma asociación es la que tiene las armas en las calles y con personas como Omar Siddique Mateen que su odio lo llevó  a cometer tal atrocidad.

El asesino que emerge del anonimato para llenar titulares en el mundo es de origen afgano y tiene 29 años, casado y con un pasado que lo describe como maltratador y que podía tener acceso a armas por su trabajo de vigilante de seguridad. El objetivo de Omar Mateen  estuvo bien planeado porque su lugar de residencia es a mas de 200 kilómetros al sur de Orlando en una ciudad llamada Port Saint Lucie. Aun así se sabe que llegó a frecuentar este lugar quizá para estudiar como haría las cosas ya una vez que le pusiera fecha a su plan de ataque. Un plan de ataque que ha sacudido a toda una nación que cada vez se acostumbra a este tipo de atentados y pone todas las miradas del mundo para ver su reacción.

OrlandoEl periódico El País tuvo acceso a la ficha policial del FBI y descubrió que Omar Mateen se encontraba en su radar como un posible simpatizante del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) y que se había indagado en torno a su persona dentro de previas investigaciones realizadas sobre terrorismo. Debido a expresiones de odio del asesino llevaron a investigarle entre 2013 y 2014. En ambos años investigadores lo localizaron y lo entrevistaron pero nunca hallaron pruebas concluyentes de que tramara algo como lo sucedido en Orlando. Aun así algo que se les fue a los del FBI fue ponerle una orden de prohibirle comprar armas. Esto no sucedió. El asesino de Pulse tenía permiso para portar armas y gracias a ese permiso también se sintió con derecho de matar a personas que no tenían su misma creencia y manera de ver la vida.

Los Angeles Times habló con uno de sus ex compañeros de trabajo, él se llama Daniel Gilroy quien dijo que Mateen “era peligroso, no le gustaban los negros, las mujeres, las lesbianas ni los judíos”. El ex compañero asegura que llamó la atención a sus jefes sobre el comportamiento de Mateen y no le hicieron caso. “En la vida hay fanáticos. Pero él lo superaba todo. Siempre estaba molesto, sudado, simplemente molesto con el mundo”.  También se sabe que Mateen estuvo casado años atrás pero su entonces pareja lo dejó por su comportamiento hostil y golpeador. La familia de su ex esposa ayudó a que lo dejara. El matrimonio duro solo unos meses. ¿Qué motiva a una persona a querer matar? ¿Hasta dónde el odio empuja a una persona a querer quitarla la vida a otra?  Un acto de terrorismo y odio fue lo que se vivió en una noche latina en Pulse.

En 2012 escribí algo sobre lo sucedido en Newtown, Connecticut, ya antes había escrito sobre Aurora, Colorado. Hoy sobre Orlando, Florida. Ciudades distintas, mismo escenario: armas, odio, caos, muerte. El negocio de las armas es muy lucrativo, a la NRA no le conviene que se pongan más restricciones para vender. La AR-15 es un arma de guerra, por donde se le vea, de hecho cualquier arma puede causar una guerra  hasta sicológica entre los familiares afectados. Las víctimas son 49, y cuatro son mexicanos. Los heridos son muchos y la mayoría jóvenes de origen hispano. Mientras no exista un control genuino de las armas en Estados Unidos las masacres seguirán. En este momento hay una persona planeando lo que será el siguiente ataque. Lo más triste es que inocentes pagan por pecadores. ¿Hasta cuándo?

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