Una vida con propósito


Al nacer no sabemos cuál es nuestro propósito en la vida. Nuestros padres decidieron que el de ellos en su matrimonio sería tener hijos. Los tienen ¿y luego qué sigue? nadie nace sabiéndolo. Pasa el tiempo y la gente que conocemos, las conversaciones que tenemos, los libros que leemos, la música que escuchamos, todo, todo tiene influencia en nuestra vida. Pero luego nos preguntamos: ¿Cuál es mi propósito en la vida?

Recuerdo hace tiempo cuando leí “Una vida con propósito” de Rick Warren fue realmente de mucha ayuda. Un reto de 40 días que, según el libro, me pondría en la ruta para entender mi propósito. ¿Qué me inspira?, ¿Para quién lo hago?, ¿Que necesitan de mí?, ¿Soy de ayuda a los demás? eran preguntas que me hacía mientras lo leía. El reto en si no era leer el libro sino seguir las sugerencias de este bestseller y que tenía un enfoque cristo-céntrico pero que sin lugar a dudas aplica para quien sea.

Somos carentes de sentido y felicidad si no tenemos un propósito. Es una necesidad universal. No importa de dónde vengamos y hacia donde vayamos. Hay motivadores que son invitados a las empresas donde hay empleados para que ellos promuevan metas  como una forma de unirse en equipo para mejorar lo que se venda, a su comunidad y para el bienestar de todos. Tener un propósito también es de beneficio para superar adicciones, sanar situaciones trágicas y perdidas así como también para mejorar nuestra economía.

Para el doctor Joseph P. Carter de la Universidad de Georgia y columnista del New York Times, el propósito surge de nuestro anhelo de permanencia en un mundo siempre cambiante. Es una reacción a la indiferencia del universo hacia nosotros. El propósito se origina en la durabilidad de la sabiduría popular humana. Nuestros cuerpos sirven como  directivas de la manera que necesitamos que el mundo exista. Tener un propósito nos ayuda a crear finales felices en un planeta donde los finales son solo eso, finales. Pero son como pequeñas metas que vamos logrando poco a poco y sin darnos cuenta nuestros propósitos cambian. Por eso cada año nuevo hacemos una lista y de esa lista muchos no logramos cumplir ni el 10 %.

Cuando preguntamos cual es el propósito de las guerras o de ataques químicos a niños antes de pedirle una explicación a Dios sería mejor que nos preguntáramos que nos impulsa como humanos a hacerlo.  El libro de libros dice que mucho antes de que fuéramos concebidos, ya Dios nos había concebido en su mente. Fue por su amor que hoy estamos aquí. No somos una casualidad. Por eso el suicidio es la forma más cobarde de la que podemos escaparnos de esta vida. El propósito de nosotros aquí es el amor. Cuando la vida tiene sentido podemos soportar cualquier cosa. Cuando no lo tiene resulta insoportable. ¿Cuál es el propósito en tu vida?, ¿Ya lo conoces?, solo te puedo decir que no naciste en la tierra para ser recordado sino para prepararte para lo que será una eternidad. Ahí tienes una manera de trazar un propósito en la vida, tu vida.

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