Una investigación internacional aportó nueva evidencia sobre los procesos que explican cómo Marte perdió gran parte de su agua a lo largo de miles de millones de años. El estudio, liderado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) y la Universidad de Tokio, documentó por primera vez que una tormenta de polvo anómala y localizada fue capaz de transportar vapor de agua hacia las capas superiores de la atmósfera marciana durante el verano del hemisferio norte, una temporada en la que este mecanismo no se consideraba significativo.
Los científicos explicaron que, aunque Marte luce hoy árido y desértico, su superficie conserva canales, minerales alterados por el agua y otras huellas geológicas que evidencian un pasado mucho más húmedo. Reconstruir cómo desapareció ese entorno acuoso continúa siendo uno de los principales desafíos de la ciencia planetaria.
De acuerdo con Adrián Brines (IAA-CSIC) y Shohei Aoki (Universidad de Tokio), coautores del estudio, la tormenta detectada durante el año marciano 37 —equivalente al periodo 2021-2023 en la Tierra— generó un ascenso repentino e inusualmente intenso de vapor de agua que alcanzó alturas de entre 60 y 80 kilómetros, especialmente en latitudes altas del hemisferio norte. Este fenómeno sugiere que incluso tormentas locales pueden contribuir al escape de hidrógeno al espacio, un proceso clave en la pérdida de agua del planeta.
Las mediciones actuales indican que Marte ha perdido suficiente agua como para cubrir grandes extensiones de su superficie con capas de cientos de metros de profundidad. El seguimiento del hidrógeno que escapa al espacio continúa siendo una herramienta fundamental para estimar cuánta agua se ha perdido desde la antigüedad.
Los investigadores señalan que estos resultados añaden una pieza importante al rompecabezas sobre la evolución climática marciana y ayudan a comprender cómo episodios atmosféricos aparentemente menores pueden influir en la desaparición progresiva del agua.

