El principal sindicato de maquinistas en España anunció este miércoles un paro nacional para exigir garantías de seguridad en la operación ferroviaria, luego de que tres descarrilamientos registrados en apenas dos días provocaran decenas de muertes, entre ellas las de dos conductores.
El incidente más reciente ocurrió el martes en la red de cercanías de Barcelona, cuando un muro de contención colapsó sobre la vía durante una tormenta intensa, provocando el descarrilamiento de un tren, la muerte del maquinista y lesiones graves a cuatro pasajeros.
El accidente se suma a la colisión del domingo en Adamuz, Córdoba, considerada una de las peores tragedias ferroviarias en Europa en lo que va del siglo. En ese choque murieron 43 personas, incluido otro conductor. Equipos de rescate recuperaron un cuerpo adicional al separar uno de los vagones del tren operado por Renfe, donde se encontraba la cafetería.
Investigadores analizan una pieza metálica localizada cerca del lugar del impacto que podría corresponder al componente faltante del tren que buscan para determinar el origen del siniestro. Paralelamente, Adif informó que un tercer descarrilamiento en la red regional de Barcelona, sin heridos, fue causado por la caída de una roca sobre la vía durante la misma tormenta.
El sindicato SEMAF señaló que había advertido desde agosto sobre el deterioro de varios tramos de alta velocidad, incluyendo baches, desniveles y fallas en líneas eléctricas que provocaban averías recurrentes. La organización afirmó que exigirá responsabilidades penales por la falta de mantenimiento adecuado.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, reconoció el impacto emocional entre los maquinistas tras la muerte de dos colegas, aunque insistió en que dos de los tres incidentes fueron consecuencia directa del mal clima y no del estado de la infraestructura.
Adif informó que ha impuesto nuevas restricciones de velocidad en la línea Madrid-Barcelona después de que un conductor reportara condiciones deficientes en un tramo de 78 kilómetros. La empresa añadió que su equipo de mantenimiento detectó cuatro puntos que requieren reparación inmediata. También se aplicaron límites de velocidad en un segmento de 1.8 kilómetros de la ruta Madrid-Valencia.
Grabaciones de las comunicaciones entre el maquinista del tren de Iryo y el centro de control en Madrid indican que los pasajeros de los primeros vagones no percibieron de inmediato la colisión. El conductor solicitó ambulancias solo después de descender para inspeccionar los daños en la parte trasera del convoy.

