Estados Unidos e Israel defendieron ante el Consejo de Seguridad de la ONU sus recientes ataques contra Irán, mientras Teherán acusó que las acciones provocaron la muerte de civiles y constituyen un “crimen de guerra”, evidenciando una profunda división entre las potencias internacionales.
Durante una sesión de emergencia celebrada el sábado, el embajador estadounidense, Mike Waltz, sostuvo que la comunidad internacional ha mantenido por años un principio claro: impedir que Irán obtenga armas nucleares. Afirmó que la operación no fue impulsiva ni agresiva, sino una medida necesaria ante lo que calificó como la falta de alternativas frente al gobierno iraní.
En la misma línea, el embajador israelí, Danny Danon, defendió la acción conjunta y criticó la “hipocresía” de quienes condenan el ataque pero no las respuestas de Irán.
Por su parte, el representante iraní, Amir Saeid Iravani, rechazó los argumentos y denunció que los bombardeos causaron víctimas civiles, incluidos más de 100 niños en la escuela Minab, al sur del país. Acusó a Washington y Tel Aviv de cometer un acto de agresión y reprochó lo que llamó un “doble rasero” dentro del Consejo.
Iravani evitó pronunciarse sobre la supuesta muerte del líder supremo iraní, tema que había sido mencionado previamente por el presidente estadounidense.
La reunión dejó en evidencia un Consejo de Seguridad dividido. Rusia y China condenaron únicamente los ataques de Estados Unidos e Israel, mientras que otros países centraron sus críticas en Irán. Algunos miembros optaron por una postura más cauta y pidieron una desescalada inmediata.
En paralelo, varios Estados del Golfo calificaron como “cobardes” los ataques iraníes en la región y responsabilizaron directamente a Teherán por la escalada.
El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que la intensificación de acciones militares en Oriente Medio podría desencadenar consecuencias incontrolables, por lo que urgió a las partes a contener la tensión.
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