Durante la transmisión mundial de Skyscraper Live, Netflix enfrentó fallas técnicas justo cuando el escalador Alex Honnold inició su ascenso al Taipei 101, uno de los rascacielos más emblemáticos de Asia. La interrupción ocurrió en los primeros minutos del evento, lo que provocó una oleada de quejas en X, donde usuarios reportaron que la plataforma simplemente no cargaba.
Mensajes como “no funciona el evento en vivo, ¿alguien más?” o “el stream ya se cayó” se multiplicaron mientras la audiencia intentaba seguir la hazaña. El ascenso, realizado la noche del 24 de enero a las 8 p.m. EST, coincidió con la mañana del día siguiente en Taiwán, debido a la diferencia de 13 horas entre ambas regiones.
Honnold, de 40 años, llevaba más de una década intentando obtener permiso para escalar el edificio de 101 pisos, según reportes de The Hollywood Reporter. Para él, se trataba de un sueño largamente postergado. Grant Mansfield, productor del programa, rechazó las críticas que calificaban el evento como un truco publicitario y aseguró que el escalador habría realizado la ascensión incluso sin cámaras.

La producción, a cargo de la compañía británica Plimsoll Productions, ya había trabajado con Honnold en proyectos como The Devil’s Climb y Arctic Ascent. Aunque no existe un acuerdo formal, Mansfield reconoció que la relación profesional con el atleta se ha vuelto prácticamente exclusiva.
El ascenso se realizó en modalidad free solo, es decir, sin cuerdas ni equipo de seguridad más allá de lo indispensable. Debido al riesgo extremo, Netflix implementó un retraso de 10 segundos en la transmisión para poder cortar la señal en caso de una emergencia grave.
Mansfield explicó que, a diferencia de escalar formaciones naturales, obtener autorización para ascender un edificio icónico como el Taipei 101 implica un proceso complejo, incluso para un deportista de renombre mundial. Aun así, Honnold insistió durante años hasta lograrlo, convirtiendo la transmisión en un evento sin precedentes… pese a los tropiezos técnicos.


