Nuevo análisis genético revela que los cruces humanos‑Neandertal fueron más comunes entre mujeres humanas y hombres neandertales

Investigaciones recientes revelan nuevos detalles sobre cómo interactuaron humanos modernos y neandertales cuando coexistieron hace decenas de miles de años. Un análisis genético publicado en Science indica que los encuentros reproductivos ocurrieron con mayor frecuencia entre mujeres humanas y hombres neandertales, un patrón que hasta ahora no había sido claramente documentado. Aunque se sabe que ambas especies se mezclaron —evidenciado por la presencia de ADN neandertal en la mayoría de los humanos fuera de África—, las dinámicas sociales y culturales detrás de estos emparejamientos siguen siendo inciertas.

El estudio surge a partir de una anomalía genética conocida: la escasez de ADN neandertal en el cromosoma X humano en comparación con otros cromosomas. Investigadores habían propuesto que esta ausencia podría deberse a efectos negativos en la supervivencia o a procesos evolutivos que filtraron ciertos genes. Sin embargo, al analizar el genoma neandertal y rastrear fragmentos de ADN humano insertados durante un evento de apareamiento ocurrido hace unos 250,000 años, los científicos encontraron una huella genética inversa: más ADN humano en el cromosoma X neandertal.

Este patrón, explican los autores, coincide con la forma en que se heredan los cromosomas sexuales. Dado que dos de cada tres cromosomas X en una población provienen de madres, la presencia de más ADN humano en el cromosoma X neandertal sugiere que las uniones más frecuentes fueron entre mujeres humanas y hombres neandertales. Especialistas como Xinjun Zhang y Joshua Akey, no involucrados en el estudio, señalan que los hallazgos llenan vacíos importantes en la comprensión de la interacción entre ambas especies, aunque no descartan hipótesis alternativas, como la menor supervivencia de descendientes de hombres humanos y mujeres neandertales.

Los autores subrayan que, aunque no es posible reconstruir con certeza las circunstancias sociales de estos encuentros —si fueron voluntarios, forzados, pacíficos o conflictivos—, la explicación más simple y consistente con los datos es que el comportamiento humano y neandertal moldeó estos patrones genéticos. Más allá de la selección natural, los resultados apuntan a que la cultura, la organización social y las dinámicas de convivencia influyeron profundamente en cómo se mezclaron estas dos especies humanas.

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