A meses de que inicie la Copa del Mundo en Norteamérica, miles de aficionados expresan preocupación por los elevados precios de los boletos y por los obstáculos logísticos que podrían impedir su asistencia. Aunque el torneo será el más grande de la historia, con 48 selecciones y 16 sedes en Estados Unidos, Canadá y México, muchos seguidores consideran que el evento se está alejando de quienes tradicionalmente sostienen la pasión del fútbol.
Durante la fase reciente de venta, conocida como Random Selection Draw, los boletos para la fase de grupos alcanzaron precios de hasta 700 dólares en venta primaria, mientras que las entradas para la final se ofrecieron por miles de dólares. En el mercado de reventa, los costos se disparan aún más, superando ampliamente los valores oficiales.
Ante la presión pública, se añadieron boletos de 60 dólares por partido, pero la medida ha sido considerada insuficiente por aficionados que señalan que el torneo se está volviendo inaccesible para la mayoría. En países donde el fútbol forma parte esencial de la identidad comunitaria, la idea de pagar cifras tan altas por un solo encuentro ha generado frustración.
Aficionados con necesidades de accesibilidad también han manifestado inconformidad. En ediciones anteriores, los boletos destinados a personas con discapacidad incluían un pase adicional para acompañante sin costo extra. Este año, esa facilidad no se ha replicado, lo que ha sido calificado como un retroceso en inclusión.
Además del costo, algunos seguidores internacionales enfrentan incertidumbre por las restricciones migratorias en Estados Unidos. Aficionados provenientes de países con procesos de visa más estrictos temen no poder ingresar al país a tiempo para los partidos. Como respuesta, se implementó un programa de citas aceleradas para solicitantes con boletos confirmados, con el fin de agilizar trámites.
A pesar de las críticas, los organizadores defienden que el modelo de precios refleja las prácticas habituales de grandes eventos deportivos en Norteamérica y que busca equilibrar la demanda con la disponibilidad. Sin embargo, grupos de seguidores en Estados Unidos advierten que los costos podrían frenar el crecimiento del fútbol en el país, especialmente entre nuevos aficionados.
Aun con las preocupaciones, la demanda continúa siendo extraordinaria: más de 500 millones de solicitudes de boletos fueron registradas en la fase de selección aleatoria, lo que anticipa estadios llenos, aunque posiblemente con menos presencia de los seguidores más apasionados y tradicionales del deporte.

