De acuerdo con funcionarios estadounidenses citados por The New York Times, el gobierno de Estados Unidos ha intensificado la presión sobre México para permitir la participación de fuerzas militares estadounidenses en operaciones conjuntas dirigidas a desmantelar laboratorios de fentanilo dentro del territorio mexicano. Esta postura coincide con el llamado del presidente Donald Trump a adoptar medidas más contundentes contra los cárteles responsables de la producción del opioide que cruza la frontera hacia Estados Unidos.
La propuesta, que había sido considerada a inicios del año pasado y posteriormente descartada, resurgió tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro el 3 de enero. Según fuentes consultadas, las discusiones han llegado a los niveles más altos del gobierno, incluyendo la Casa Blanca. Washington busca que tropas de Operaciones Especiales o agentes de la CIA acompañen a las fuerzas armadas mexicanas en incursiones contra laboratorios sospechosos de producir fentanilo. Los funcionarios hablaron bajo condición de anonimato debido a la sensibilidad del tema.
De concretarse, estas acciones representarían una escalada significativa en la participación militar estadounidense en México, algo que el gobierno mexicano ha rechazado de manera reiterada. La presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que, si bien existe disposición para cooperar contra los cárteles, no se permitirá la presencia operativa de tropas estadounidenses en suelo mexicano.
Tras una llamada telefónica con Trump, Sheinbaum afirmó que México ha insistido en que tal intervención “no es necesaria”, aunque destacó que ambos gobiernos acordaron continuar colaborando. Mientras tanto, Trump ha sostenido públicamente que se requieren acciones más firmes para frenar la actividad criminal en México, afirmando que su administración ha reducido drásticamente el tráfico marítimo de drogas y que ahora se enfocará en operaciones terrestres.
México ha propuesto alternativas como ampliar el intercambio de inteligencia y fortalecer la presencia estadounidense en centros de mando, donde ya operan asesores militares de Estados Unidos. Sin embargo, algunos funcionarios estadounidenses han planteado incluso la posibilidad de ataques con drones contra laboratorios sospechosos, una medida que violaría la soberanía mexicana y podría desestabilizar políticamente al gobierno en Ciudad de México.
Los laboratorios de fentanilo, según funcionarios estadounidenses, son difíciles de detectar debido a que pueden operar en zonas urbanas con equipo doméstico y sin dejar rastros químicos significativos, a diferencia de instalaciones de metanfetamina o cocaína.
Durante la administración Biden, la CIA inició vuelos secretos de drones sobre México para identificar posibles centros de producción, una operación que se ha ampliado desde el regreso de Trump a la presidencia. Estos drones también rastrean precursores químicos que ingresan por puertos mexicanos antes de ser distribuidos al interior del país. La información obtenida se comparte con unidades militares mexicanas entrenadas por fuerzas especiales estadounidenses.
El nuevo planteamiento contempla que personal estadounidense participe en los operativos únicamente en funciones de apoyo, proporcionando asesoría e inteligencia, mientras que las fuerzas mexicanas mantendrían el mando. El Departamento de Defensa declaró que está preparado para ejecutar las órdenes del comandante en jefe “en cualquier momento y lugar”. La CIA declinó comentar.
El fentanilo continúa siendo la principal causa de muertes por sobredosis en Estados Unidos. En 2025, la Casa Blanca clasificó la droga como un “arma de destrucción masiva” y designó a varios cárteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras. A pesar de la presión estadounidense, México mantiene su postura: cualquier cooperación debe respetar plenamente la soberanía nacional.

