Investigadores presentaron un método cuántico capaz de confirmar si una persona se encuentra realmente en la ubicación que afirma, según expuso la física Abigail Gookin el 18 de marzo durante la Global Physics Summit de la American Physical Society. La técnica, conocida como verificación cuántica de posición, se basa en el entrelazamiento cuántico, un fenómeno en el que dos partículas mantienen correlaciones profundas sin importar la distancia que las separa. Este enfoque busca responder a un desafío crítico: validar la procedencia de comunicaciones sensibles, como un mensaje urgente enviado desde la Casa Blanca.
El método podría convertirse en una herramienta clave para reforzar la ciberseguridad, prevenir ataques de suplantación y restringir el acceso a infraestructuras críticas únicamente a usuarios ubicados en zonas seguras. También se perfila como un componente esencial de un futuro internet cuántico, capaz de habilitar comunicaciones ultraseguras. En el protocolo, dos verificadores envían números aleatorios a un tercero —el “probador”— mientras uno de ellos genera un par de fotones entrelazados y envía uno al probador para su medición simultánea.
El probador mide la polarización del fotón recibido siguiendo las instrucciones derivadas de los números aleatorios y devuelve el resultado a los verificadores. Estos comparan dicha medición con la del fotón gemelo que conservaron. Tras múltiples repeticiones, las correlaciones deben ser tan fuertes que solo pueden explicarse mediante mecánica cuántica. Si un impostor intentara interceptar el fotón desde otro lugar, las correlaciones se debilitarían debido a las limitaciones impuestas por la velocidad de la luz y la naturaleza probabilística de las mediciones cuánticas.
En experimentos realizados en el National Institute of Standards and Technology (NIST) en Boulder, Colorado, dos estaciones verificadoras separadas por 200 metros lograron confirmar la ubicación del probador mediante fibras ópticas. El fundamento del método es un test de Bell sin lagunas, que demuestra que las correlaciones cuánticas no pueden reproducirse mediante teorías clásicas. Según Gookin, esta es la primera vez que se logra vincular de manera concreta la información digital con un lugar físico específico, abriendo la puerta a nuevas formas de comunicación segura.

