Entre las leyendas urbanas que han perdurado en la memoria fronteriza, una de las más inquietantes es la que sitúa al supuesto “diablo” en el antiguo centro de diversión Malibú, un salón de baile popular durante la década de 1970 y escenario de presentaciones de artistas como Los Silvers de Juárez y Adán Luna, nombre artístico inicial de Juan Gabriel . El establecimiento se ubicaba en el terreno donde actualmente se encuentra el estacionamiento de Soriana San Lorenzo.
De acuerdo con testimonios recopilados por residentes de la época, una noche apareció en el salón un hombre joven, vestido con elegancia impecable y con una mirada que, según los relatos, resultaba tan cautivadora como perturbadora. Entre murmullos y risas, el desconocido invitó a bailar a una jovencita que habría escapado de la vigilancia de sus padres.
Mientras la pareja se movía bajo las luces del salón, varios asistentes aseguraron haber visto que el enigmático galán no tenía pies humanos: bajo el pantalón, afirmaban, se distinguían una pata de cabra y otra de gallo. El ambiente se tornó caótico; la música se detuvo y un olor a azufre, descrito por numerosos testigos, se extendió por la pista, provocando pánico generalizado .

El individuo corrió hacia el baño del establecimiento y se encerró, mientras guardias y empleados, desconcertados, temían que se tratara de un ladrón o un bromista. Ante la confusión, se solicitó la intervención de la Policía Municipal. Los agentes arribaron al lugar y, tras varios intentos, lograron abrir la puerta del baño. Sin embargo, al ingresar, no encontraron a nadie. No había ventanas, salidas alternas ni rastro alguno del sujeto. El baño permanecía vacío, convertido en el único testigo del supuesto escape del misterioso visitante.
El relato, transmitido de generación en generación, sostiene que el olor a azufre persistió en el aire incluso después de la inspección policial. Con el tiempo, la historia se consolidó como una de las leyendas más temidas de la frontera, alimentando la idea de que aquella noche el “príncipe de las tinieblas” habría pisado la pista del Malib

