El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) confirmó el fallecimiento de Víctor Manuel Díaz, un inmigrante nicaragüense que permanecía detenido en el centro de detención Camp East Montana, ubicado dentro de Fort Bliss, en El Paso, Texas. Se trata de la tercera muerte registrada en esa instalación en un periodo de 44 días, lo que ha intensificado el escrutinio público y político sobre las condiciones del lugar.
Díaz fue encontrado inconsciente en su celda el 14 de enero y declarado muerto a las 4:09 p.m., hora local. ICE indicó que la causa preliminar apunta a un posible suicidio, aunque la investigación oficial continúa abierta. La agencia aseguró en un comunicado que mantiene el compromiso de garantizar condiciones seguras y humanas para todas las personas bajo su custodia.
El caso se suma a la muerte del cubano Geraldo Lunas Campos, cuyos representantes legales han denunciado que testigos afirman que fue asfixiado por oficiales, mientras que el Departamento de Seguridad Nacional sostiene que se trató de un suicidio. Asimismo, en diciembre falleció el guatemalteco Francisco Gaspar-Andrés, cuya causa de muerte fue reportada como “falla renal”. La oficina del forense del Condado de El Paso no ha respondido a solicitudes de información sobre los tres casos.
Camp East Montana, un complejo de carpas abierto en respuesta a la política federal de incrementar arrestos y deportaciones, ha sido objeto de múltiples críticas. Un informe interno de ICE reveló que la instalación incumplía al menos 60 estándares nacionales mínimos, incluyendo falta de acceso a información legal, restricciones para comunicarse con abogados y deficiencias en servicios básicos. Personas previamente detenidas han descrito condiciones insalubres, falta de atención médica adecuada y ausencia de espacios recreativos.
La congresista Verónica Escobar, representante demócrata por Texas, ha exigido explicaciones al Departamento de Seguridad Nacional tras las muertes recientes. Señaló que ICE notificó tardíamente al Congreso sobre el fallecimiento de Gaspar-Andrés y denunció problemas persistentes en el centro, como comida en mal estado, escasez de medicinas y falta de servicios de lavandería, lo que obliga a los detenidos a lavar su ropa en lavabos de baño.
Organizaciones de derechos humanos, abogados y familiares de los fallecidos han cuestionado la transparencia de ICE y han pedido investigaciones independientes que aclaren las circunstancias de cada muerte. El centro de detención continúa albergando a miles de personas, muchas de ellas sin antecedentes penales y detenidas únicamente por infracciones civiles relacionadas con su estatus migratorio.

