Testimonios en El Paso, Texas, apuntan a uso excesivo de fuerza en muerte de cubano bajo custodia de ICE

Diferentes personas detenidas en el centro de detención Camp East Montana, ubicado en los terrenos de Fort Bliss en El Paso, Texas, afirmaron en declaraciones juradas que escucharon a un inmigrante cubano pedir su medicamento para el asma instantes antes de oír lo que describieron como el sonido de guardias “estrellando” su cuerpo contra el piso o la pared. El hombre, identificado como Geraldo Lunas Campos, murió el 3 de enero mientras permanecía bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

De acuerdo con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Campos es la tercera persona fallecida en esa instalación desde su apertura el año pasado como un complejo de carpas destinado a ampliar la capacidad federal de detención migratoria. Un informe forense difundido recientemente por la oficina del médico examinador del Condado de El Paso determinó que la causa de muerte fue “asfixia por compresión del cuello y el torso”, clasificando el caso como homicidio.

Los abogados que representan a la familia de Campos solicitaron de emergencia que los testigos no fueran deportados mientras avanza la investigación. La petición, aprobada por un juez federal, señala reportes que acusan a agentes de ICE de someter al detenido mediante maniobras que habrían provocado su asfixia.

Entre los testimonios presentados esta semana, el detenido Henry Bolano declaró que escuchó a Campos pedir su inhalador antes de que un guardia respondiera: “Cállate o te vamos a hacer desmayar”. Bolano afirmó que lo último que oyó fue a Campos decir, con dificultad para respirar, “Suéltame. Me estás asfixiando”. Otro detenido, Santo Jesús Flores, indicó que escuchó una “pelea” seguida de un golpe fuerte, y posteriormente los intentos fallidos de reanimación.

Un portavoz del DHS no respondió a solicitudes de comentarios sobre las declaraciones juradas. La agencia señaló previamente que Campos había sido detenido en julio durante una operación en Nueva York y que tenía antecedentes penales. En su comunicado oficial, DHS afirmó que el hombre “experimentó un episodio de angustia médica” después de volverse “disruptivo” mientras esperaba su medicación y ser trasladado a una celda de segregación, donde posteriormente fue encontrado en estado crítico.

El caso ha intensificado el escrutinio sobre las condiciones en Camp East Montana, una instalación que ya enfrentaba críticas de organizaciones de derechos humanos por presuntas deficiencias en atención médica, protocolos de seguridad y supervisión interna.

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